La valoración del Patrimonio Cultural dentro del sistema educativo primario
- Wil JimƩnez Kuko
- 25 oct 2022
- 12 min de lectura

Tradicionalmente la gestión del Patrimonio Cultural (PC) se ha enfocado hacia la valoración y conservación de los bienes culturales tangibles de una nación o territorio particular, priorizando la restauración y protección de estos bienes. Por otra parte, para el Estado moderno el patrimonio cultural representó su principal estrategia en la creación y unificación de los sĆmbolos de la identidad nacional. En este caso el PC permitió establecer unas polĆticas culturales dirigidas a darle un sentido de unidad histórica, cultural y social a la nación. SegĆŗn GarcĆa Canclini, (2000) cada Estado-Nación unificó la diversidad cultural existente en su territorio para mostrar una visión nacional: por una parte, a travĆ©s de la exhibición de sus bienes patrimoniales en museos y otras instituciones culturales y, por otra, a travĆ©s de los programas y textos escolares, los cuales reproducen esta visión de identidad nacional en todo su territorio.
Bajo estas premisas, los aspectos educativos referidos al patrimonio se han orientado en dos direcciones: La primera, hacia la difusión de una identidad nacional y sus sĆmbolos para dar un sentido de territorio unificado; la segunda, hacia la capacitación del personal tĆ©cnico necesario para el desarrollo de los programas de conservación.
Desde mediados del siglo XX esta visión se ha venido transformando a partir de una serie de situaciones antagónicas y simultĆ”neamente convergentes que han incidido sobre la percepción del PC en los diferentes paĆses del mundo. Por una parte, se incorporó la idea del patrimonio como un recurso social que puede ser utilizado y disfrutado por una amplia variedad de pĆŗblicos, mĆ”s que como objetos de culto sólo presentes en los panteones de la nación. De esta manera, se incorporan a las Ć”reas clĆ”sicas de gestión del PC nuevos campos que buscan la integración entre el patrimonio y las sociedades tales como el turismo, la sociologĆa, la animación sociocultural, la interpretación del patrimonio y la educación, entre otros.
Por otra parte, la dinÔmica social en los últimos 50 años, tal como señalan Leguina y Baquedano (2000), tiende a privilegiar los valores individuales, la obsolescencia y la novedad, mÔs que los valores del pasado, la cultura y la identidad de un colectivo. Estos procesos tienden a generar una percepción de mayor alejamiento entre las nuevas generaciones y los elementos patrimoniales que los rodean.
Frente a estas realidades, vienen surgiendo una serie de inquietudes sobre cómo establecer estrategias educativas que sirvan para potenciar la valoración, conservación y disfrute del PC desde una nueva óptica que tome en cuenta los nuevos elementos que han venido surgiendo. SegĆŗn Fontal (2003) estas estrategias se concentran en el concepto de Educación Patrimonial (EP). La EP, a mi criterio, tiene como objeto de estudio diseƱar estrategias y recursos educativos dirigidos a las personas que conviven con el PC. Por tal razón este campo educativo no se centra en los bienes patrimoniales, sino en la gente. En este contexto la EP no es una cĆ”tedra de historia, ni de historia del arte, ni de arqueologĆa o multiculturalidad. Asimismo, puede actuar tanto desde la educación formal, como no formal. SimultĆ”neamente, estĆ”n surgiendo nuevos espacios para el aprendizaje, la apropiación social y la participación ciudadana en los temas de patrimonio impulsados a travĆ©s de la propuesta de educación para la sostenibilidad.
Estos avances nos permiten pensar en una EP que actĆŗe a partir de la memoria colectiva, estimulando nuevos significados de tal manera que promuevan el sentido de pertenencia y la consolidación de la diversidad cultural. Para ello, el patrimonio debe ser percibido como parte del contexto que le da sentido a la vida de las nuevas generaciones, mĆ”s allĆ” de su mera valoración histórica o artĆstica. Fundamentado en estas ideas se considera que la EP debe comenzar a actuar desde las primeras etapas de la formación de los niƱos, pues desde estas etapas ellos pueden comenzar a establecer vĆnculos con los valores del pasado y conectarlos con su presente.
La Educación Patrimonial dentro de la educación primaria
Como se seƱalo anteriormente, la EP tiene como objetivo conocer el valor que los seres humanos le asignan al PC y el diseƱo de estrategias que reafirman ese valor. En tal sentido, la escuela debe propiciar en las nuevas generaciones el conocimiento, valoración y disfrute de la herencia del pasado como parte de su presente y su futuro. Por ello, se plantea estudiar la inclusión del PC en los diseƱos curriculares en la I y II etapa de la Educación BĆ”sica a travĆ©s de los proyectos pedagógicos. La necesidad de que el niƱo aprenda a mirar a su alrededor con "ojos históricos", e incluso a valorar crĆticamente el PC local. A verlo como objetos o acciones ligados a sus antepasados, como parte de su vida cotidiana y relacionarlo con sus anhelos y luchas.
En tal sentido, los primeros aƱos de la educación formal (de 7 aƱos a 13 aƱos) pueden servir para comenzar a descubrir y trabajar el patrimonio cultural. En estas etapas el niƱo empieza a construir mĆŗltiples relaciones, que se centran en experiencias familiares, escolares y sociales que lo identifican y definen como miembro de una sociedad. Esta etapa la podrĆamos llamar de desarrollo social del niƱo. En ella se incorporan las caracterĆsticas y valores de la sociedad a la que forma parte el niƱo, incluyendo el legado cultural (tangible e intangible) que va de generación en generación. En tal sentido, vemos una EP basada en la percepción y valoración del PC en forma concĆ©ntrica desde los bienes mĆ”s inmediatos hasta el patrimonio mundial, tal como lo seƱala Fontal (2003) en su Modelo Integral para EnseƱar y Aprender el Patrimonio.

CĆrculos ConcĆ©ntricos de Identidad (Adaptado a partir de Fontal (2003, pĆ”g. 166)
Esta escala de cĆrculos concĆ©ntricos se puede aplicar en los distintos niveles de la educación formal, segĆŗn las edades de los estudiantes. Entre 7 a 9 aƱos, es posible incorporar la idea de patrimonio como conjunto de bienes valiosos que identifican al niƱo, tales como: su entorno familiar y escolar, sus padres y familiares con sus bienes tangibles e intangibles, maestros, juguetes, libros, entre otros; para luego identificar el patrimonio de su localidad. Entre 9 y 13 aƱos, se puede abordar una valoración patrimonial geogrĆ”ficamente mĆ”s amplia, donde se empleen elementos históricos, estĆ©ticos y sociales mĆ”s complejos, que se escapan de un espacio inmediato y va hacia la identidad de un colectivo regional y nacional. Hasta llegar a una valoración que no sólo involucra al niƱo sino a todos los habitantes del planeta y la responsabilidad que tiene Ć©l en la conservación de todos los patrimonios.
El uso del PC dentro del sistema educativo, trae consigo distintas alternativas en torno a los siguientes aspectos: Se justifica la incorporación de una asignatura de PC separada o se podrĆ”n utilizar los contenidos ya existentes del diseƱo curricular. Resulta la Ćŗltima una mejor opción: abordar el patrimonio en forma integral bajo una visión multidisciplinaria a travĆ©s de los proyectos pedagógicos. La aplicación de este modelo, deberĆ” tomar en cuenta que las Ćŗltimas generaciones estĆ”n representadas principalmente por una población nacida en la cultura de los medios masivos de comunicación. Esta manipula signos de identificación global los cuales representan un espacio importante en la construcción de su imaginario. Por lo tanto, para lograr la participación de los jóvenes en la valoración y conservación del PC se necesita crear nuevos valores que respondan a las culturas y necesidades locales. A la vez que se abandona el lenguaje academicista para asumir enfoques dialógicos, dinĆ”micos y atractivos para ese grupo humano. (GarcĆa, 2003)

El Patrimonio cultural en la educación general bÔsica
Es indudable que todo ser humano posee referentes culturales, que se encuentran en una constante interacción entre él, su ambiente y el colectivo donde vive. Estos referentes se obtienen a través de la manipulación de objetos, ejecución de acciones, vivencias y creencias. A partir de estas premisas, el sistema educativo nacional puede intervenir en la construcción de esos referentes, para preservar los valores culturales representados por el PC. A continuación analizaremos el papel que puede tener el PC en dicho sistema en la I y II etapa de Educación BÔsica.
Tradicionalmente, el tema patrimonial se aborda en el sistema educativo a partir del estudio de los hechos de la historia nacional. El pasado sólo como idea abstracta sin reflejarse en un objeto, independiente de la noción de tiempo o su representatividad en la construcción del presente y sus creencias. (Ballart, 1997). Este enfoque conduce a la acumulación de gran cantidad de información que no se revierte en la valoración y conservación de los bienes culturales representantes de esa historia. Esta información acumulada se lleva al ambiente educativo a travĆ©s de contenidos aislados y de forma memorĆstica. AsĆ se obvia las conexiones que tiene el estudiante con los valores culturales y sus significados. Por otra parte, Ć©sta concepción educativa maneja la idea de un patrimonio nacional como un concepto alejado del contexto local del estudiante.
Dentro de esta visión Academicista se deja a un lado las historias locales, asà como el patrimonio arqueológico, paleontológico, vivo o intangible, los paisajes culturales locales. Por lo tanto, se corre el riesgo que los bienes no reconocidos por los especialistas y el Estado como patrimonio pierdan gradualmente su valoración dentro de la localidad y por lo tanto quede declarada su muerte social y finalmente su destrucción.
Si se propusiera un diseƱo curricular educativo en donde el Patrimonio Cultural tuviera cabida podrĆamos pensar en un modelo sustentado en la transversalidad de los contenidos, la experiencia y el aprendizaje significativo. Estableciendo ejes transversales, cuya finalidad es āservir de herramienta didĆ”ctica que garantice la interacción o la interrelación de las diferentes Ć”reas del currĆculoā. SegĆŗn este lineamiento educativo cada eje transversal deberĆ” ser desarrollado en todas las Ć”reas y en todos sus contenidos. En la primera y segunda etapa de educación bĆ”sica estos ejes son: āLenguajeā, āDesarrollo del pensamientoā, āValoresā, āTrabajoā y āAmbienteā (este Ćŗltimo eje sólo se utiliza en la segunda etapa). Por otra parte, los contenidos deben desarrollarse de forma integral, lo cual implica que el tema patrimonial puede ser transversal a travĆ©s de los ejes y las distintas asignaturas y contenidos segĆŗn las caracterĆsticas de la audiencia. En este contexto, los ejes Valores y Ambiente resultan importantes para la EP ya que permiten trabajar la apropiación y sentido de pertenencia hacia el entorno natural y cultural de la localidad.
El eje Valores estĆ” dirigido a promover los valores de respeto por la vida y ciudadanĆa, el ejercicio de participación democrĆ”tica, el sentimiento de pertenencia y su identidad cultural. Este eje busca consolidar las identidades locales y nacionales a travĆ©s de la promoción de la valoración, la apropiación social, la corresponsabilidad, la valoración a las creencias locales, entre otros.
Por otra parte, el eje Ambiente busca la adquisición de conocimientos de la realidad ambiental a travĆ©s de procesos sociales, históricos y ecológicos. Este eje reflexiona sobre las mĆŗltiples percepciones que se tienen de la relación hombre-naturaleza, sus significados e incidencia en la calidad de vida. De igual forma, los ejes Lenguaje, Desarrollo del pensamiento y Trabajo vistos desde el patrimonio permitirĆ”n profundizar en la identificación, registro, documentación, diseƱo y ejecución de acciones orientadas a la conservación preventiva del bien patrimonial. En tal sentido, estos ejes van dirigidos a conocer, comprender e interpretar la importancia del patrimonio para la cultura en cada localidad. Cada uno tiene el potencial de explorar diferentes aspectos patrimoniales; por ejemplo: el eje āLenguajeā puede trabajarse a travĆ©s de tĆ©cnicas investigativas y registro de testimonios; el eje āDesarrollo del pensamientoā permite explorar los hechos, objetos y manifestaciones que representan nuestro recorrido social e histórico de las comunidades y su incidencia en el presente; y, finalmente, el eje āTrabajoā nos conduce a plantearnos acciones reales y posibles estableciendo acción dentro o fuera del aula.
Si bien no todas las Ć”reas podrĆan tener contenidos donde se seƱala el tĆ©rmino āpatrimonioā, se pueden considerar contenidos relacionados con el patrimonio natural y cultural. Como por ejemplo:
- Lengua y literatura:
Interacción comunicativa oral (patrimonio intangible)
Investigación (Dónde y cómo identificar fuentes de información del patrimonio local)
- MatemƔtica:
GeometrĆa (volĆŗmenes y formas geomĆ©tricas del patrimonio construido)
- Ciencias Sociales:
Historia, sociedad e identidad cultural (Todo tipo de bienes patrimoniales que den testimonio de los procesos históricos locales).
Participación ciudadana (Apropiación de los valores patrimoniales).
- Educación de Arte como medio de expresión y comunicación. (Manifestaciones artĆsticas de la zona de carĆ”cter patrimonial):
Producción artĆstica (registro de las artes y artistas de la zona).
- Ciencias Naturales:
Educación ambiental (estrategias para la participación ciudadana, factores ambientales que inciden en la conservación)
- Educación FĆsica:
Vida al aire libre - Expresión y comunicación corporal (Patrimonio vivo de la región: danzas, juegos, tradiciones, entre otros.)
Identidades locales y valores patrimoniales a través de los proyectos pedagógicos
Dentro de este marco de ideas, es factible el diseƱo de los Proyectos Pedagógicos como un vehĆculo para el conocimiento y valoración del PC. Esta estrategia abre la posibilidad de trabajar el Ć”mbito patrimonial utilizando como modelo el esquema de āCĆrculos ConcĆ©ntricos de Identidadā antes presentados.
En este enfoque partimos del hecho de que el patrimonio no se puede ver exclusivamente desde las vidrieras de los museos, alejado de las percepciones, vivencias y valoraciones de los habitantes de la localidad. (Prats, s/f). Pues la valoración del patrimonio estÔ sujeta al uso, vivencias y apropiación que hacen los habitantes en cada generación. Asimismo, esta valoración no se puede decretar ni condicionar, por lo que serÔ necesario ayudar a la gente a interpretar su entorno natural y cultural de tal manera de descubrir el significado y las interrelaciones ecológicas, sociales y culturales existentes entre los componentes presentes en ese entorno y entre ellos y las personas.
El desarrollo de Proyectos Pedagógicos como estrategia de articulación e integración curricular, se deben concebir como trabajos educativos mÔs o menos prolongados y realizados conjuntamente entre los alumnos y los docentes, dirigidos a la consecución de resultados propios mediante los cuales los alumnos establecerÔn un contacto directo con el objeto de estudio.
Si esto lo llevamos al estudio de los bienes patrimoniales, los Proyectos Pedagógicos se podrĆan centrar en el valor de los espacios locales con valor patrimonial (naturales y culturales), manifestaciones culturales, personajes, entre otros. Se trata de lograr que los estudiantes puedan construir su conexión y espacio con la identidad local y nacional a partir de sus patrimonios mĆ”s inmediatos y a partir de ese conocimiento comenzar a aprender a darle significado y valoración a los otros niveles del Patrimonio (Municipal-Estatal-Nacional-Mundial).
Lamentablemente, se deben destacar tres grandes limitaciones a las cuales nos enfrentamos: la falta de preparación de los docentes frente al tema patrimonial, la escasez de material divulgativo para público no especialista (mucho menos para público escolar), el limitado acceso a centros de información a nivel nacional y, en particular, la poca preparación de los docentes con respecto a la manera de cómo planificar y ejecutar efectivamente los proyectos pedagógicos. Aun cuando todas estas situaciones tienen una gran importancia, se considera que la falta de preparación y orientación de los docentes en materia de planificación de los proyectos pedagógicos es el factor mÔs importante de ellos. En tal sentido, serÔ necesario diseñar estrategias capaces de proporcionarle a los docentes las herramientas necesarias para solventar esta situación.
A continuación proponemos un esquema para facilitar el diseño de estos proyectos:
I FASE. Trabajemos desde lo que vemos
Vamos de visita. El docente y sus estudiantes harƔn un recorrido por su localidad. Entre todos deberƔn identificar los bienes (tangibles o intangibles) con valor patrimonial dentro de la comunidad.
La selección es muy importante. Los estudiantes seleccionarÔn un bien según su importancia para la localidad o sus intereses.
II FASE. Se inicia la red de conexiones
¿Cómo es el PC? Realizar una descripción de los bienes seleccionados.
Si son bienes tangibles: ¿CuÔnto mide? ¿De qué materiales esta hecho? ¿CuÔl es su forma? ¿Cómo es su estado de conservación? ⦠Si puede tómale una foto
Si son bienes intangibles: ĀæCuĆ”l es la actividad? ĀæDónde se realiza la actividad? ĀæCuĆ”les son sus caracterĆsticas? ĀæCuĆ”les son los instrumentos y materiales empleados? ĀæQuiĆ©nes organizan la actividad? ĀæCómo es su estado de conservación? ⦠Si puede, tómele una foto.
Recolección de datos en torno a la historia del bien, técnicas, materiales, personas destacadas vinculadas al bien, su importancia, estado de conservación, entre otros aspectos.
¿Qué estÔ pasando? Se elaborarÔ un diagnóstico de la situación de los bienes seleccionados.
¿CuÔles son las asignaturas y contenidos se pueden articular a través de los bienes seleccionados? Identificar dentro del diseño curricular los contenidos que se ajustan a los temas manejados en el proyecto.
III FASE. ¿Qué podemos hacer, aquà y ahora? Establecer posibles acciones
SueƱos reales. Se establecerƔn, conjuntamente con sus alumnos, metas alcanzables.
Cómo se va a lograr. Determinar estrategias y actividades necesarias para el alcanzar el objetivo.
¿De cuÔnto tiempo disponemos? Establecer los lapsos necesarios.
¿CuÔnto tenemos? Identificar el recurso humano, material y económico que se requiere. CuÔles de ellos se tienen y cuÔles se deberÔn buscar.
IV FASE. Qué estamos esperando. ”Luego es tarde!
Organización de los grupos y sus actividades
Ejecución de actividades
V FASE. Saber lo que hicimos. Si no evaluamos no lo sabremos
Evaluar las acciones realizadas en el Proyecto
Hacer de los triunfos y fracasos un insumo para los demƔs proyectos.
Difundir los resultados.
A través de cada una de las fases se espera que el docente en conjunto con sus alumnos pueda descubrir los valores patrimoniales de sus localidades. SimultÔneamente estimular la creación de una conciencia comunitaria dirigida a valoración y la conservación del PC. Por otra parte, el desarrollo de proyectos pedagógicos referidos al PC, plantea la posibilidad de investigar una problemÔtica que forma parte de su presente como ciudadano y de su cultura.
El patrimonio estÔ vivo en la medida que forma parte de la identidad individual y colectiva. Trabajar el patrimonio desde el aula no tiene como objetivo privilegiar la difusión de los bienes patrimoniales que el Estado declara. Por el contrario, se trata de valorar los patrimonios mÔs próximos a las personas. Descubrir, a través de los proyectos pedagógicos, que el patrimonio no es cosa del pasado, sino del futuro. En tal sentido, la labor de la EP apenas esta comenzando o en algunos casos ni siquiera esta contemplada, falta ver bajo que bases educativas se diseñan los caminos para hacerla posible, falta trabajar el PC para y con los docentes. Pero, sobre todo, falta disfrutar de los conocimientos y el placer estético que produce descubrir quienes somos. Y recuerda "La Cultura, transforma vidas".
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