La valoración del Patrimonio Cultural dentro del sistema educativo primario



Tradicionalmente la gestión del Patrimonio Cultural (PC) se ha enfocado hacia la valoración y conservación de los bienes culturales tangibles de una nación o territorio particular, priorizando la restauración y protección de estos bienes. Por otra parte, para el Estado moderno el patrimonio cultural representó su principal estrategia en la creación y unificación de los símbolos de la identidad nacional. En este caso el PC permitió establecer unas políticas culturales dirigidas a darle un sentido de unidad histórica, cultural y social a la nación. Según García Canclini, (2000) cada Estado-Nación unificó la diversidad cultural existente en su territorio para mostrar una visión nacional: por una parte, a través de la exhibición de sus bienes patrimoniales en museos y otras instituciones culturales y, por otra, a través de los programas y textos escolares, los cuales reproducen esta visión de identidad nacional en todo su territorio.


Bajo estas premisas, los aspectos educativos referidos al patrimonio se han orientado en dos direcciones: La primera, hacia la difusión de una identidad nacional y sus símbolos para dar un sentido de territorio unificado; la segunda, hacia la capacitación del personal técnico necesario para el desarrollo de los programas de conservación.


Desde mediados del siglo XX esta visión se ha venido transformando a partir de una serie de situaciones antagónicas y simultáneamente convergentes que han incidido sobre la percepción del PC en los diferentes países del mundo. Por una parte, se incorporó la idea del patrimonio como un recurso social que puede ser utilizado y disfrutado por una amplia variedad de públicos, más que como objetos de culto sólo presentes en los panteones de la nación. De esta manera, se incorporan a las áreas clásicas de gestión del PC nuevos campos que buscan la integración entre el patrimonio y las sociedades tales como el turismo, la sociología, la animación sociocultural, la interpretación del patrimonio y la educación, entre otros.


Por otra parte, la dinámica social en los últimos 50 años, tal como señalan Leguina y Baquedano (2000), tiende a privilegiar los valores individuales, la obsolescencia y la novedad, más que los valores del pasado, la cultura y la identidad de un colectivo. Estos procesos tienden a generar una percepción de mayor alejamiento entre las nuevas generaciones y los elementos patrimoniales que los rodean.


Frente a estas realidades, vienen surgiendo una serie de inquietudes sobre cómo establecer estrategias educativas que sirvan para potenciar la valoración, conservación y disfrute del PC desde una nueva óptica que tome en cuenta los nuevos elementos que han venido surgiendo. Según Fontal (2003) estas estrategias se concentran en el concepto de Educación Patrimonial (EP). La EP, a mi criterio, tiene como objeto de estudio diseñar estrategias y recursos educativos dirigidos a las personas que conviven con el PC. Por tal razón este campo educativo no se centra en los bienes patrimoniales, sino en la gente. En este contexto la EP no es una cátedra de historia, ni de historia del arte, ni de arqueología o multiculturalidad. Asimismo, puede actuar tanto desde la educación formal, como no formal. Simultáneamente, están surgiendo nuevos espacios para el aprendizaje, la apropiación social y la participación ciudadana en los temas de patrimonio impulsados a través de la propuesta de educación para la sostenibilidad.


Estos avances nos permiten pensar en una EP que actúe a partir de la memoria colectiva, estimulando nuevos significados de tal manera que promuevan el sentido de pertenencia y la consolidación de la diversidad cultural. Para ello, el patrimonio debe ser percibido como parte del contexto que le da sentido a la vida de las nuevas generaciones, más allá de su mera valoración histórica o artística. Fundamentado en estas ideas se considera que la EP debe comenzar a actuar desde las primeras etapas de la formación de los niños, pues desde estas etapas ellos pueden comenzar a establecer vínculos con los valores del pasado y conectarlos con su presente.




La Educación Patrimonial dentro de la educación primaria

Como se señalo anteriormente, la EP tiene como objetivo conocer el valor que los seres humanos le asignan al PC y el diseño de estrategias que reafirman ese valor. En tal sentido, la escuela debe propiciar en las nuevas generaciones el conocimiento, valoración y disfrute de la herencia del pasado como parte de su presente y su futuro. Por ello, se plantea estudiar la inclusión del PC en los diseños curriculares en la I y II etapa de la Educación Básica a través de los proyectos pedagógicos. La necesidad de que el niño aprenda a mirar a su alrededor con "ojos históricos", e incluso a valorar críticamente el PC local. A verlo como objetos o acciones ligados a sus antepasados, como parte de su vida cotidiana y relacionarlo con sus anhelos y luchas.


En tal sentido, los primeros años de la educación formal (de 7 años a 13 años) pueden servir para comenzar a descubrir y trabajar el patrimonio cultural. En estas etapas el niño empieza a construir múltiples relaciones, que se centran en experiencias familiares, escolares y sociales que lo identifican y definen como miembro de una sociedad. Esta etapa la podríamos llamar de desarrollo social del niño. En ella se incorporan las características y valores de la sociedad a la que forma parte el niño, incluyendo el legado cultural (tangible e intangible) que va de generación en generación. En tal sentido, vemos una EP basada en la percepción y valoración del PC en forma concéntrica desde los bienes más inmediatos hasta el patrimonio mundial, tal como lo señala Fontal (2003) en su Modelo Integral para Enseñar y Aprender el Patrimonio.

Círculos Concéntricos de Identidad (Adaptado a partir de Fontal (2003, pág. 166)



Esta escala de círculos concéntricos se puede aplicar en los distintos niveles de la educación formal, según las edades de los estudiantes. Entre 7 a 9 años, es posible incorporar la idea de patrimonio como conjunto de bienes valiosos que identifican al niño, tales como: su entorno familiar y escolar, sus padres y familiares con sus bienes tangibles e intangibles, maestros, juguetes, libros, entre otros; para luego identificar el patrimonio de su localidad. Entre 9 y 13 años, se puede abordar una valoración patrimonial geográficamente más amplia, donde se empleen elementos históricos, estéticos y sociales más complejos, que se escapan de un espacio inmediato y va hacia la identidad de un colectivo regional y nacional. Hasta llegar a una valoración que no sólo involucra al niño sino a todos los habitantes del planeta y la responsabilidad que tiene él en la conservación de todos los patrimonios.


El uso del PC dentro del sistema educativo, trae consigo distintas alternativas en torno a los siguientes aspectos: Se justifica la incorporación de una asignatura de PC separada o se podrán utilizar los contenidos ya existentes del diseño curricular. Resulta la última una mejor opción: abordar el patrimonio en forma integral bajo una visión multidisciplinaria a través de los proyectos pedagógicos. La aplicación de este modelo, deberá tomar en cuenta que las últimas generaciones están representadas principalmente por una población nacida en la cultura de los medios masivos de comunicación. Esta manipula signos de identificación global los cuales representan un espacio importante en la construcción de su imaginario. Por lo tanto, para lograr la participación de los jóvenes en la valoración y conservación del PC se necesita crear nuevos valores que respondan a las culturas y necesidades locales. A la vez que se abandona el lenguaje academicista para asumir enfoques dialógicos, dinámicos y atractivos para ese grupo humano. (García, 2003)



El Patrimonio cultural en la educación general básica

Es indudable que todo ser humano posee referentes culturales, que se encuentran en una constante interacción entre él, su ambiente y el colectivo donde vive. Estos referentes se obtienen a través de la manipulación de objetos, ejecución de acciones, vivencias y creencias. A partir de estas premisas, el sistema educativo nacional puede intervenir en la construcción de esos referentes, para preservar los valores culturales representados por el PC. A continuación analizaremos el papel que puede tener el PC en dicho sistema en la I y II etapa de Educación Básica.


Tradicionalmente, el tema patrimonial se aborda en el sistema educativo a partir del estudio de los hechos de la historia nacional. El pasado sólo como idea abstracta sin reflejarse en un objeto, independiente de la noción de tiempo o su representatividad en la construcción del presente y sus creencias. (Ballart, 1997). Este enfoque conduce a la acumulación de gran cantidad de información que no se revierte en la valoración y conservación de los bienes culturales representantes de esa historia. Esta información acumulada se lleva al ambiente educativo a través de contenidos aislados y de forma memorística. Así se obvia las conexiones que tiene el estudiante con los valores culturales y sus significados. Por otra parte, ésta concepción educativa maneja la idea de un patrimonio nacional como un concepto alejado del contexto local del estudiante.



Dentro de esta visión Academicista se deja a un lado las historias locales, así como el patrimonio arqueológico, paleontológico, vivo o intangible, los paisajes culturales locales. Por lo tanto, se corre el riesgo que los bienes no reconocidos por los especialistas y el Estado como patrimonio pierdan gradualmente su valoración dentro de la localidad y por lo tanto quede declarada su muerte social y finalmente su destrucción.


Si se propusiera un diseño curricular educativo en donde el Patrimonio Cultural tuviera cabida podríamos pensar en un modelo sustentado en la transversalidad de los contenidos, la experiencia y el aprendizaje significativo. Estableciendo ejes transversales, cuya finalidad es “servir de herramienta didáctica que garantice la interacción o la interrelación de las diferentes áreas del currículo”. Según este lineamiento educativo cada eje transversal deberá ser desarrollado en todas las áreas y en todos sus contenidos. En la primera y segunda etapa de educación básica estos ejes son: “Lenguaje”, “Desarrollo del pensamiento”, “Valores”, “Trabajo” y “Ambiente” (este último eje sólo se utiliza en la segunda etapa). Por otra parte, los contenidos deben desarrollarse de forma integral, lo cual implica que el tema patrimonial puede ser transversal a través de los ejes y las distintas asignaturas y contenidos según las características de la audiencia. En este contexto, los ejes Valores y Ambiente resultan importantes para la EP ya que permiten trabajar la apropiación y sentido de pertenencia hacia el entorno natural y cultural de la localidad.


El eje Valores está dirigido a promover los valores de respeto por la vida y ciudadanía, el ejercicio de participación democrática, el sentimiento de pertenencia y su identidad cultural. Este eje busca consolidar las identidades locales y nacionales a través de la promoción de la valoración, la apropiación social, la corresponsabilidad, la valoración a las creencias locales, entre otros.


Por otra parte, el eje Ambiente busca la adquisición de conocimientos de la realidad ambiental a través de procesos sociales, históricos y ecológicos. Este eje reflexiona sobre las múltiples percepciones que se tienen de la relación hombre-naturaleza, sus significados e incidencia en la calidad de vida. De igual forma, los ejes Lenguaje, Desarrollo del pensamiento y Trabajo vistos desde el patrimonio permitirán profundizar en la identificación, registro, documentación, diseño y ejecución de acciones orientadas a la conservación preventiva del bien patrimonial. En tal sentido, estos ejes van dirigidos a conocer, comprender e interpretar la importancia del patrimonio para la cultura en cada localidad. Cada uno tiene el potencial de explorar diferentes aspectos patrimoniales; por ejemplo: el eje “Lenguaje” puede trabajarse a través de técnicas investigativas y registro de testimonios; el eje “Desarrollo del pensamiento” permite explorar los hechos, objetos y manifestaciones que representan nuestro recorrido social e histórico de las comunidades y su incidencia en el presente; y, finalmente, el eje “Trabajo” nos conduce a plantearnos acciones reales y posibles estableciendo acción dentro o fuera del aula.


Si bien no todas las áreas podrían tener contenidos donde se señala el término “patrimonio”, se pueden considerar contenidos relacionados con el patrimonio natural y cultural. Como por ejemplo:


- Lengua y literatura:

  • Interacción comunicativa oral (patrimonio intangible)

  • Investigación (Dónde y cómo identificar fuentes de información del patrimonio local)

- Matemática:

  • Geometría (volúmenes y formas geométricas del patrimonio construido)

- Ciencias Sociales:

  • Historia, sociedad e identidad cultural (Todo tipo de bienes patrimoniales que den testimonio de los procesos históricos locales).

  • Participación ciudadana (Apropiación de los valores patrimoniales).

- Educación de Arte como medio de expresión y comunicación. (Manifestaciones artísticas de la zona de carácter patrimonial):

  • Producción artística (registro de las artes y artistas de la zona).

- Ciencias Naturales:

  • Educación ambiental (estrategias para la participación ciudadana, factores ambientales que inciden en la conservación)

- Educación Física:

  • Vida al aire libre - Expresión y comunicación corporal (Patrimonio vivo de la región: danzas, juegos, tradiciones, entre otros.)




Identidades locales y valores patrimoniales a través de los proyectos pedagógicos

Dentro de este marco de ideas, es factible el diseño de los Proyectos Pedagógicos como un vehículo para el conocimiento y valoración del PC. Esta estrategia abre la posibilidad de trabajar el ámbito patrimonial utilizando como modelo el esquema de “Círculos Concéntricos de Identidad” antes presentados.


En este enfoque partimos del hecho de que el patrimonio no se puede ver exclusivamente desde las vidrieras de los museos, alejado de las percepciones, vivencias y valoraciones de los habitantes de la localidad. (Prats, s/f). Pues la valoración del patrimonio está sujeta al uso, vivencias y apropiación que hacen los habitantes en cada generación. Asimismo, esta valoración no se puede decretar ni condicionar, por lo que será necesario ayudar a la gente a interpretar su entorno natural y cultural de tal manera de descubrir el significado y las interrelaciones ecológicas, sociales y culturales existentes entre los componentes presentes en ese entorno y entre ellos y las personas.


El desarrollo de Proyectos Pedagógicos como estrategia de articulación e integración curricular, se deben concebir como trabajos educativos más o menos prolongados y realizados conjuntamente entre los alumnos y los docentes, dirigidos a la consecución de resultados propios mediante los cuales los alumnos establecerán un contacto directo con el objeto de estudio.


Si esto lo llevamos al estudio de los bienes patrimoniales, los Proyectos Pedagógicos se podrían centrar en el valor de los espacios locales con valor patrimonial (naturales y culturales), manifestaciones culturales, personajes, entre otros. Se trata de lograr que los estudiantes puedan construir su conexión y espacio con la identidad local y nacional a partir de sus patrimonios más inmediatos y a partir de ese conocimiento comenzar a aprender a darle significado y valoración a los otros niveles del Patrimonio (Municipal-Estatal-Nacional-Mundial).



Lamentablemente, se deben destacar tres grandes limitaciones a las cuales nos enfrentamos: la falta de preparación de los docentes frente al tema patrimonial, la escasez de material divulgativo para público no especialista (mucho menos para público escolar), el limitado acceso a centros de información a nivel nacional y, en particular, la poca preparación de los docentes con respecto a la manera de cómo planificar y ejecutar efectivamente los proyectos pedagógicos. Aun cuando todas estas situaciones tienen una gran importancia, se considera que la falta de preparación y orientación de los docentes en materia de planificación de los proyectos pedagógicos es el factor más importante de ellos. En tal sentido, será necesario diseñar estrategias capaces de proporcionarle a los docentes las herramientas necesarias para solventar esta situación.


A continuación proponemos un esquema para facilitar el diseño de estos proyectos:


I FASE. Trabajemos desde lo que vemos

  • Vamos de visita. El docente y sus estudiantes harán un recorrido por su localidad. Entre todos deberán identificar los bienes (tangibles o intangibles) con valor patrimonial dentro de la comunidad.

  • La selección es muy importante. Los estudiantes seleccionarán un bien según su importancia para la localidad o sus intereses.


II FASE. Se inicia la red de conexiones

  • ¿Cómo es el PC? Realizar una descripción de los bienes seleccionados.

  • Si son bienes tangibles: ¿Cuánto mide? ¿De qué materiales esta hecho? ¿Cuál es su forma? ¿Cómo es su estado de conservación? … Si puede tómale una foto